Carboxiterapia

Es un método no quirúrgico que consiste en la administración de pequeñas dosis de CO2 medicinal en el tejido subcutáneo mediante micro-inyecciones. Este se distribuye por los tejidos adyacentes, desempeñando una potente actividad vasodilatadora a nivel microcirculatorio y consiguiendo aumentar el flujo sanguíneo en el tejido dérmico y adiposo, logrando así múltiples beneficios: mejora la producción de colágeno, la elasticidad de la piel y proporciona mejor oxigenación de las distintas capas de la piel. Según la zona corporal donde se aplique, la forma de inyectarlo será distinta.

¿Para qué sirve?
Es muy eficaz contra la celulitis y la grasa localizada, ya que facilita la eliminación de líquidos y toxinas, devuelve la firmeza a la piel, así que ayuda a combatir también la flacidez y el envejecimiento de la piel, así como a mejorar el aspecto de las estrías. Y también sirve para el rostro donde consigue redibujar el óvalo facial, corrigiendo la flacidez, frena y disminuye bolsas y ojeras, mejora las cicatrices, suaviza las líneas de expresión y arrugas y proporciona un extra de hidratación.

El Número de sesiones necesarias depende de la zona a tratar pero como mínimo los expertos aconsejan entre 8 y 12 con una periodicidad semanal. El tiempo por sesión es de 30 minutos aproximadamente.

¿Inconvenientes?
No presenta efectos secundarios, debido a que el CO2 lo produce tu propio organismo, salvo algunas molestias locales, enrojecimiento o algún moretón que desaparece en pocos días. Tampoco es una técnica dolorosa para el paciente porque los pinchazos se hacen con micro-aguja.

Entre los tratamientos que te ofrecemos en Sanae, tenemos los más indicados para combatir las siguientes afecciones: